Con nombre propio


Cinco continentes: tras el origen de las plantas cultivadas

El pasado mes de octubre se publicó un libro que necesitaba desde hacía muchos años una traducción al español: Cinco continentes, obra póstuma e inacabada del botánico y agrónomo ruso Nikolái I. Vavílov.

Dada la importancia de sus descubrimientos, muchos expertos comparan a Nikolái Vavílov (1887-1943), el más importante genetista vegetal del siglo XX, con el mismísimo Mendel. En las primeras décadas del siglo pasado formuló la teoría de los centros de origen de las plantas cultivadas y aportó abundantes evidencias de los procesos de domesticación que habían dado lugar a la mayoría de los alimentos vegetales modernos. Durante milenos, los humanos produjeron nuevas variedades y razas de plantas al seleccionar los descendientes de aquellos cruzamientos espontáneos o artificiales que les resultaban más útiles. Pero no ocurrió de modo aleatorio por todo el planeta, sino sólo en sitios selectos y al abrigo de civilizaciones concretas, que en muchos casos primaron el oficio de lo que ahora llamamos “obtentores vegetales”.
Para demostrarlo, Vavílov recorrió en sus expediciones gran parte de Asia, Europa, África y ambas Américas, territorios que consideró como cinco continentes suficientemente diferenciados en términos botánicos y agronómicos. No incluyó deliberadamente Australia, ya que allí apenas se produjeron procesos de domesticación, al no practicarse la agricultura hasta la colonización europea.
La difusión de su teoría, a menudo aceptando invitaciones de centros de investigación y universidades extranjeras, le fue permitida tanto por el régimen de Lenin como al principio por el de Stalin hasta mediados de los años treinta. También se favoreció su línea de trabajo con la creación del Instituto Vavílov de Investigación en Industria Vegetal (VIR) en San Petersburgo y del que en su día fue considerado el mejor banco mundial de germoplasma vegetal.


Una mezcla de divulgación y libro de viajes
Cinco continentes fue el intento inacabado de Vavílov por expresar en términos divulgativos la génesis y demostración de su teoría, a través de un texto a medio camino entre los libros de viajes y los de difusión científica. Quienes lean el libro podrán encontrar abundantes detalles sobre las dificultades encontradas por el científico ruso para obtener visados y circular por numerosos países, así como una descripción de las tradiciones y costumbres de los pueblos locales, la belleza de los paisajes y las ciudades, la particular amabilidad de los investigadores y agricultores que le brindaron sus conocimientos.... En fin, es cualquier cosa menos un libro científico al uso.
Programado para editarse en dos volúmenes, de los que el segundo se centraría en los territorios americanos, el deseo del gran genetista ruso se vio truncado en 1940 por la represión del régimen estalinista, que primero le prohibió la posibilidad de viajar fuera de la Unión Soviética y posteriormente le encarceló en la prisión de Sarátov, donde sufrió continuas torturas y murió por inanición en 1943. Ni siquiera pudo revisar la versión definitiva del primer volumen, cuyo manuscrito fue guardado celosamente por su taquígrafa A.S. Mishina. Más de medio siglo después de su muerte, el VIR y el International Plant Genetic Resources Institute (IPGRI), hoy Biodiversity International, publicaron en 1997 una traducción al inglés del borrador de aquel primer volumen. Antes, en 1962, hubo una edición en ruso difícil de conseguir a este lado del Telón de Acero.


Edición modélica
La obra que acaba de publicar en España la editorial Libros del Jata es una nueva traducción del texto de Vavílov, directamente del ruso y acompañado de interesantes capítulos que permiten conocer mejor la vida y la obra del famoso agrónomo y genético. Ha sido coordinada por Ismael Revilla, de cuya maestría ya hemos podido disfrutar a través del título anterior de la misma serie: La historia natural de Selborne, de Gilbert White.
La tarea de traducir el texto original ha recaído en Maira Lema Quintana y Marta Sánchez-Nieves Fernández. Además, el libro incluye un prefacio de Margarita Vishniakova, actual catedrática del VIR, el prólogo de la edición de 1962 y un epílogo sobre la vida de Vavílov, escrito por su hijo Yuri y el historiador ruso Semión Reznik. Este capítulo biográfico fue publicado originalmente en la edición inglesa de 1997.
Cinco continentes es una invitación al conocimiento de las plantas y su domesticación por buena parte del planeta. Pero también es un libro de amena lectura, que hará reflexionar a sus lectores sobre la condición humana y sus imbricaciones con el medio natural. Sin duda, una obra que conviene tener en nuestra biblioteca.




Cuentos de animales

para aprender y soñar


La Naturaleza es divertida, apasionante y llena de misterios por resolver, como muestran las sorprendentes historias de animales contadas en las páginas de este libro. ¿Por qué tiene rayas la cebra? ¿Y espinas el erizo? ¿Sabes cuál es el animal más grande del mundo? ¿Y el mamífero más pequeño? ¿Es tan fiero el tiburón como lo pintan? ¿Y el lobo? ¿Conoces los mamíferos voladores? ¿Y los que ponen huevos? ¿Por qué viajan las cigüeñas? ¿Desaparecerá el lince ibérico? ¿Por qué se disfraza el camaleón? Historias para aprender y soñar. Para enamorarse de la Naturaleza y disfrutarla más profundamente. Y comprender, en definitiva, que formamos parte de ella.

(Texto extraído de la contraportada del libro de cuentos)


El autor

José Luis Gallego es naturalista, escritor y divulgador ambiental. Autor de una veintena de libros de naturaleza y ecología, colabora habitualmente en los medios de comunicación. Apasionado por los animales desde niño, trabajó durante su juventud como monitor y educador ambiental en los campamentos de naturaleza de WWF, lo cual le permitió desarrollar sus dos principales aficiones: observar la naturaleza y contarla.

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